jueves, 9 de septiembre de 2021


Algunos de los protagonistas mas transformadores de los escenarios mendocinos son sin duda la nieve, la escarcha y el hielo. Todos ellos provocan cambios diríase mágicos , tanto como efímeros.

Hay que admitir que estos escenarios se producen esporádicamente y no durante todo el invierno, habida cuenta que Mendoza esta situada prácticamente en una latitud 33º S, a la misma latitud ( norte ) que la legendaria Casablanca, en Marruecos, o que San Diego, California ,o las Islas Bermudas o Shanghai, China, lugares muy poco nevadores si es que alguna vez les sucedió.

Aun así, en Mendoza nos damos el lujo de tener nuestras propias nevadas media docena de veces al año, a partir de una privilegiada ubicación al pie de los Andes Centrales, que es el sector mas elevado de la Cordillera de los Andes.

En esta ocasión Potrerillos recibió su habitual cuota anual de nieve y todo el paisaje se transformó.





Y ahora me subo a la camioneta y me voy para arriba, en la búsqueda de sol en la zona de Vallecitos.


La mosqueta, que es una planta exótica,  se afincó y colonizó muchas zonas húmedas contiguas a arroyos y también en quebradas angostas, que condensan su humedad.


A medida que voy subiendo bajo un cielo plomizo, atravieso al techo de las nubes estacionadas a 3000 metros de altura, para llegar a Vallecitos a pleno sol. Las nubes quedaron abajo y encontré el sol que buscaba !!!


Un poco mas arriba, en Vallecitos y a mas de 3000 metros de altura, el festival blanco es muy intenso y a causa de las bajas temperaturas, mucho mas duradero que en el llano. La luz resplandeciente y la tibieza del sol lo cambia todo.


A esta altura, cuando las condiciones meteorológicas son óptimas como se muestra en estas fotos, se puede disfrutar del sol en manguitas, aunque solamente de 12 a 14,30 hs. Luego hay que abrigarse y descender, y mas te vale que sea rapidito.
El viento ya se puso fuerte, y va levantando de los cerros la nieve recién caida. Es el efecto "peladero".


Muchos andinistas transitan la senda a Piedra Grande, especialmente en los dias brillantes y además no laborables.


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IN MEMORIAM

En esta foto vemos a mi amigo Héctor, compañero de muchas aventuras, acompañándome en la subida a Piedra Grande.
Héctor falleció recientemente a causa de Covid.
Incluyo esta foto en modo de sentido homenaje.



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Las salidas a la montaña se complican un poco en invierno porque la cantidad de horas con luz de dia disminuye, el tránsito por el terreno es más dificultoso, el clima a veces muy frio y ventoso. Sin embargo, valen la pena los madrugones, los esfuerzos y también soportar las bajas temperaturas para vivir y admirar estos parajes.

  Por ejemplo, aquí estamos en la zona de Paramillos, en un dia de muchísimo frio, subiendo al cerro Canario.




Y en esta secuencia una travesia por el Paso Serrata , bajando luego por la quebrada del Rio Blanco hasta la Quebrada del rio Tupungato y salida a Punta de Vacas.



Aquí estoy circulando en las proximidades del imponente glaciar del Cerro Tres Gemelos.
 

En otra oportunidad,  en visita a las cuevas del arroyo del Durazno.



Y luego de una buena nevad........ cómo no salir a pasear en camioneta con los amigos !!!!!







Y luego, otra forma de diversión: los centros de esquí. El mas icónico de la provincia es el centro de esquí Las Leñas, centro de nevadas muy abundantes en los buenos años y mas módicas en los años mezquinos, pero nieve siempre hay.




Una de los fuera de pistas especiales es el  que se inicia desde la cumbre del Cerro Martin. Claro que para estas acrobacias no existen los medios de elevación. 
Aquí vemos a dos esforzados esquiadores remontando la cuesta a pie......

.........para luego largarse por la canaleta



Pero no todo es nieve en la montaña: el amanecer que le sigue a una noche muy húmeda y fria encuentra las plantas congeladas y brillando con los primeros rayos del sol.


Y este arbolito en el medio de una quebrada parece una joya de cristal, todas sus ramas congeladas brillan al sol.


El invierno también transforma el paisaje en los sitios agrícolas al pie de las montañas. Desde las alturas vemos de qué modo en Tupungato invaden los tonos ocres y se opacan los verdes de la vegetación. 


Eso sí.......hay que respetar la hora del almuerzo.


Y la próxima foto muestra a un hombre.

Es ciclista y trajo para el almuerzo su sándwich prolijamente envuelto en celofán y se disponía a comerlo para reponer sus fuerzas luego del trabajo necesario para pedalear la subida hasta aquí. El objetivo de impacto de la monumental escultura, a pesar de que está reforzada por unos oportunos rayos celestiales no parece hacer mella en nuestro ciclista héroe del dia, quien sigue enfocando todo su interés en masticar su sándwich en vez de colapsar ante la pretendida imposición de insignificancia. Daría la impresión que este recurso se esta agotando….


Me complace la gestión de las autoridades municipales en permitir la instalación de una baliza y un anemómetro sobre la cabeza del Cristo, convirtiendo esta acciòn, posiblemente sin ser conscientes de ello, en un tímido símbolo de convergencia entre fé y ciencia, luego de siglos de antagonismo.

Es la época de clima frio y seco, la época de las labores del invierno: la poda y preparación de los viñedos y otros frutales para la próxima temporada.





Pero echemos un vistazo a cómo trata el invierno a la bellísima zona de La Carrera, muy cercana a Tupungato, para lo cual me traslado por el polvoriento camino que a esta altura aún es de ripio.


Es duro el invierno aquí. Árboles pelados y el horno inactivo.

Y se repiten los tonos ocres.



Y en la propia ciudad de Mendoza los árboles sin hojas permiten observar vistas imposibles de apreciar durante el verano, como esta imagen del icónico edificio Gómez que ahora asoma claramente sobre la avenida San Martín.
  

El famoso viento zonda arremolina y volatiliza las hojas de los plátanos.  Para tomar esta fotografia tuve que restregar mis ojos llenos de tierra, y después volver a peinarme. Es molesto el zonda. 


Cansado ya de sacar tantas fotos, regreso a mi barrio. Paso por delante de la puerta de mi vecino, nada menos que la Bodega Escorihuela. Nunca me va a faltar un buen cabernet !!!


y a mi jardín, que también recibe sus esporádicas nevaditas. Dicen los que saben que así los quinotos, fruta de invierno,  mejoran su sabor . Creo que es solamente una leyenda urbana.......

Y el aromo, que florece en agosto, ya nos va anunciando la inminente llegada de la primavera. 



Pero la primavera es motivo de otra presentación. 
Y ya estoy comenzando con su preparación.

Hasta pronto, entonces.

 














3 comentarios:

  1. Como siempre querido amigo.... Fantasticas fotos, descripciones amenas y gran generosidad de tu parte por compartir tantas hermosas vivencias. GRACIAS . Un cariñoso abrazo

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